A medida que pasa el tiempo, también avanza la complejidad de los dispositivos electrónicos y su mayor integración con vehículos, hogares o incluso edificios inteligentes.
A raíz de esto también surgen posibilidades de utilizar los materiales que nos rodean como algo más que paredes, cajas tontas o simples chasis protectores.
Estamos hablando de la electrónica estructural, que básicamente consiste en instalar chips y componentes electrónicos en objetos como paredes, cristales o el chasis de un coche. La propia electrónica se convierte en el objeto.
Actualmente ya hay muchos casos de objetos este tipo que incluyen algún tipo de electrónica: podemos pensar en las antenas de radio integradas en los cristales de los coches; en las baterías flexibles que se utilizan en gafas, pulseras y otros complementos wereables de 'llevar puestos' o en el suelo de cristal de una discoteca capaz de generar electricidad cuando la gente se mueve sobre él.
Tecnología integrada en otros materiales
En un informe de la consultora IDTechEx titulado Structural Electronics 2015: Applications, Technologies, Forecasts (Electrónica Estructural 2015: aplicaciones, tecnologías y previsiones) define a esta electrónica como tecnología que "no ocupa lugar": literalmente está integrada dentro de otros materiales y muchas veces incluso es el propio material, como por ejemplo, el aerogel.
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